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Cómo lo sabemos

Las guías de Parauling explican qué dice la investigación científica sobre cómo aprenden palabras los niños. Esta página explica cómo las hacemos: qué leemos, cómo decidimos hasta qué punto es segura cada cosa y cómo comprobamos que cada frase dice lo mismo que el artículo del que sale.

En pocas palabras

  • Primero leemos las revisiones de la investigación, y después los estudios con niños. Siempre el texto completo, no solo el resumen.
  • Cada cosa que afirmamos lleva dos respuestas: hasta qué punto está comprobada en general, y cuántos estudios hay con niños que aprenden un idioma.
  • Cada frase que afirma algo la vuelve a contrastar con el texto original un agente de inteligencia artificial que no la ha escrito. Al final de cada guía están las fuentes, con el enlace a cada artículo.

Qué leemos

Un estudio es un experimento: por ejemplo, un grupo de niños aprende unas palabras de una manera, otro grupo de otra, y al cabo de unos días se comprueba cuántas recuerda cada grupo. Una revisión es un artículo que reúne todos los estudios hechos sobre una misma pregunta y compara sus resultados. Un solo estudio puede dar un resultado por casualidad; una revisión dice qué pasa cuando la pregunta se ha estudiado muchas veces.

Por eso empezamos por las revisiones y por los trabajos que todo el mundo cita en el tema, y hacemos un mapa: qué se da por establecido, qué se discute y qué no se ha estudiado. Solo después bajamos a los estudios con niños, y los leemos dentro de ese mapa. El orden importa: si se empieza por los pocos estudios que hay con niños, «se ha estudiado poco con niños» se puede leer como «no se sabe si funciona», y no es lo mismo.

También miramos dos cosas más: qué recomiendan las instituciones de educación (y de dónde lo sacan), y las afirmaciones que circulan por internet sobre el tema, que seguimos hasta la fuente que citan. De ahí sale el apartado «Lo que se dice y no es exactamente así» de las guías.

Cómo decimos hasta qué punto es segura cada cosa

Cada afirmación responde a dos preguntas, y hacen falta las dos.

¿Hasta qué punto está comprobado, en general? Con todos los estudios, de todas las edades. En las guías lo dice el recuadro que hay bajo cada título:

  • muy comprobado: varias revisiones independientes
  • una sola revisión, o un solo equipo de investigación
  • un solo estudio
  • los estudios no se ponen de acuerdo
  • ninguna revisión lo ha estudiado

¿Y con niños que aprenden un idioma? Muchos estudios, unos cuantos, pocos o ninguno, y si dicen lo mismo que en general o no. Cuando son pocos, decimos cuántos: «tres estudios, de dos equipos». Cuando es un solo estudio, decimos con cuántos niños y de qué edad.

Hacen falta las dos porque a menudo no coinciden. Una cosa puede estar muy comprobada en adultos y tener muy pocos estudios con niños; eso no quiere decir que con niños no funcione, quiere decir que con niños se ha estudiado poco. Y cuando los estudios con niños dicen algo distinto de lo que dicen los de adultos, también lo decimos.

No escribimos nunca «está demostrado científicamente». Cuando algo no se sabe, lo decimos, y decimos de qué es la duda: si es sobre si funciona, sobre cuánto funciona o sobre con quién.

Cómo elegimos las fuentes

  • Dos revisiones que comparten autores, o buena parte de los estudios, cuentan como una sola. Dos confirmaciones del mismo equipo no son dos confirmaciones independientes.
  • No elegimos las revistas por su factor de impacto (un número que cuenta cuántas veces se citan sus artículos): si eligiéramos por ese número, dejaríamos fuera revistas de referencia y dejaríamos pasar otras dudosas. Miramos si la revista está en las listas que valoran su calidad (como las listas nacionales de Finlandia, Noruega y Dinamarca) y quién la publica.
  • Algunas revistas publican de todo, con un control rápido y desigual de los artículos. No las descartamos, pero un artículo de una de esas revistas nunca sostiene por sí solo una afirmación, y si es la única fuente, la frase lo dice.
  • Comprobamos que ningún artículo citado se haya retirado ni corregido de una manera que cambie sus resultados.

Cómo comprobamos cada frase

  • Cada revisión y cada estudio con niños lo leen por separado dos agentes de inteligencia artificial (programas que hacen, cada uno, una tarea concreta), sin que ninguno vea lo que ha hecho el otro, y anotan sus datos con cita literal y página. Donde no coinciden, un tercero vuelve al artículo y decide qué dato es el correcto.
  • Cada frase que afirma algo queda ligada a su fuente, con la cita literal del artículo y la página.
  • Otro agente, que no ha escrito la frase, la comprueba con el texto del artículo. No ve qué grado de certeza le hemos dado: solo la frase y el artículo, y tiene que buscar errores. Si encuentra que la frase dice más de lo que dice el artículo, o una cifra que no está, la frase se reescribe volviendo al artículo y se comprueba de nuevo.
  • Un agente distinto, que no ha visto nada de lo que hemos hecho, lee el texto entero y dice qué entiende: si entiende que algo está más comprobado de lo que está, o menos, el texto se reescribe, aunque cada frase sea cierta.

Quién lo hace

Yo, Marina Mele, decido qué temas revisamos, qué preguntas nos hacemos y qué entra en cada guía, y leo cada página o guía antes de publicarla. Vengo de la investigación, de otro campo: tengo un doctorado en física cuántica.

Este trabajo lo hacemos con un método escrito, de catorce pasos, y con agentes de inteligencia artificial que buscan los artículos, los leen, extraen sus datos y comprueban las frases, cada uno con una tarea acotada. El método es lo que hace que cada frase quede ligada a una cita y a una página del artículo del que sale.

Lo que no somos: no somos un grupo de investigación, no hacemos estudios propios con niños, y las guías no pasan la revisión de otros científicos que pasa un artículo antes de publicarse. Son un resumen de la investigación publicada, hecho con cuidado y que cualquiera puede comprobar.

Cuando llega un estudio nuevo, o si encontráis un error

Cada guía dice la fecha en que se publicó y, cuando cambia, la fecha de la última actualización y qué ha cambiado. Cuando llega un estudio nuevo, volvemos a revisar las frases que dependen de él y, si hace falta, las cambiamos. Si algo cambia de sentido (por ejemplo, algo que decíamos muy comprobado pasa a estar discutido), la guía explica el cambio y no borra la frase antigua sin decir nada.

Si encontráis un error, escribidnos a support@parauling.com: lo contrastamos con el artículo y, si hace falta, lo corregimos y lo decimos.